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El grupo Mondragón, a juicio por “engañar” a sus excooperativistas

Novecientos exsocios de las cooperativas Fagor Electrodomésticos y Edesa -integradas en Mondragón hasta que entraron en concurso- llevan a los tribunales a la corporación empresarial vasca, a la que acusan de “engaño” por haberles inducido con informaciones poco veraces a mantener su dinero en ambas empresas, pese a saber que estaban abocadas al cierre.

Ésta es la mayor demanda colectiva presentada en el País Vasco y la primera vez que antiguos socios de una cooperativa exigen responsabilidades al grupo Mondragón. El juicio se celebra en el Palacio de Justicia de Bergara, localidad próxima a Mondragón (Guipúzcoa), y en su primera sesión intervendrán la secretaria general de la corporación, Arantxa Laskurain, así como sus expresidentes José María Aldekoa y Txema Guisasola, entre otros. Los demandantes están representados por Sunion; y Mondragón, por Uría y Menéndez.

Reclamación millonaria a Mondragón

Los 900 exsocios reclaman 47 millones de euros al grupo cooperativo, dinero que habían invertido durante años en Fagor y Edesa mediante tres fórmulas: aportaciones obligatorias (que todos los cooperativistas ingresan en su empresa cuando entran a trabajar y sólo recuperan cuando se jubilan); aportaciones voluntarias (préstamos que los socios hacen a la cooperativa durante su vida laboral), y préstamos mercantiles (fondos que prestan una vez ya jubilados).

El grupo Mondragón niega cualquier responsabilidad en las inversiones de los cooperativistas que, “como socios y propietarios, tenían pleno conocimiento de las decisiones y los riesgos empresariales de sus cooperativas”. Además, insiste en que no es un hólding en el que la matriz ejerce un control efectivo sobre sus empresas, sino una asociación con cooperativas “autónomas y soberanas”, con mecanismos comunes de solidaridad e intercooperación.

Según un antiguo responsable de la corporación, el alcance del paraguas de Mondragón ya se juzgó durante el proceso concursal de Fagor y quedó claro que las cooperativas son independientes. A su juicio, hoy en Bergara no se va a discutir sobre los entresijos y el funcionamiento del grupo cooperativo, sino sobre dinero. “Los demandantes invirtieron durante años sus ahorros y los de amigos y familiares en Fagor porque la cooperativa daba muy buenos intereses”, dice. “Puede que lo hicieran convencidos de que Mondragón nunca dejaría caer a la cooperativa, pero eso es una valoración, no un fundamento jurídico”, añade.

Fuente: Expansión

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