Miquel Garriga, General Manager de Zwilling Henckels Iberia

Zwilling
Miquel Garriga, General Manager de Zwilling J. A. Henckels Iberia

«Las adquisiciones estratégicas han potenciado nuestro desarrollo orgánico»

Miquel Garriga, General Manager de Zwilling J. A. Henckels Iberia

Con la adquisición de la empresa italiana Ballarini, el grupo germano Zwilling J. A. Henckels prosigue su exitoso modelo de crecimiento, previamente materializado en la compra de Demeyere y Staub. De este modo, Zwilling se posiciona fuerte en las gamas de cocción.

– Zwilling acaba de incorporar una nueva marca a su oferta, la italiana Ballarini, que abandona su histórica trayectoria de empresa familiar para integrarse en la multinacional germana. ¿Cómo han sido las negociaciones?

– La palabra multinacional tiene ciertas connotaciones que no se corresponden con la realidad del grupo Zwilling que, en muchos sentidos, funciona y se identifica como una gran familia, con una fuerte componente internacional y global. Es precisamente esta especial idiosincrasia la que nos hace más afines a empresas con larga tradición familiar como Ballarini, como fue también el caso de Demeyere, por ejemplo. La adquisición de Ballarini, empresa fundada en 1889, no solo no supone abandonar su trayectoria familiar sino más bien proyectar su historia y su capacidad a nivel global a través de la presencia de Zwilling en mercados internacionales.

– ¿Qué supone ello para el negocio de Zwilling en el mercado europeo y en España?

– Para Zwilling, representa una importante extensión de su gama de productos en el segmento de cocción antiadherente y, particularmente, en sartenes de aluminio, donde se espera incrementar significativamente la cuota de mercado.

– ¿Qué supondrá ello para la factoría de Ballarini en Italia?

– Sin duda, la integración de Ballarini en el grupo Zwilling supondrá la maximización de la capacidad productiva de la planta de Rivarolo, que deberá absorber la demanda de nuestros mercados más fuertes de Asia y América.

– Con esta adquisición, Zwilling prosigue una política de compras que ya ha incorporado previamente a su oferta a las marcas Staub y Demeyere. ¿Seguirán intentando comprar otras grandes marcas europeas?

– Zwilling siempre ha sido una empresa muy dinámica y en constante crecimiento. Las adquisiciones estratégicas nos han permitido ampliar nuestra oferta de productos, potenciando a su vez nuestro desarrollo orgánico. El modelo se ha demostrado exitoso y el Grupo goza de muy buena salud en todos los sentidos, por lo que no dudo que pueda tener continuidad.

– ¿Va camino de convertirse Zwilling en un «líder» del sector del menaje?

– Zwilling ya es un líder del sector en el segmento de cuchillería, por su larguísima tradición y competencia, y está ya también en las posiciones de cabeza en menaje en general, excluido el pequeño electrodoméstico, y muy particularmente en el nivel premium.

– ¿Qué posicionamiento tiene Zwilling en el mercado español? ¿Está más introducida su parte cubertera y de cuchillos que los elementos de cocción?

– La presencia de Zwilling en el mercado español se remonta a mediados del pasado siglo, cuando se introdujeron los cuchillos importados de Alemania a través del canal profesional. La marca se identificaba sobre todo por el logotipo y, en cambio, el nombre se castellanizó como «los gemelos» o «los muñecos». La marca goza del prestigio y reconocimiento que le confieren sus 285 años de tradición y experiencia y se posiciona en el segmento más alto de calidad. En los últimos 25 años, ha ido penetrando a nivel consumidor y hoy en día es una de las marcas de referencia, no sólo en cuchillería y accesorios sino en cubertería, tijeras y cocción, que es el segmento con mayor crecimiento y posibilidades de desarrollo.

– ¿Cuáles son sus planes de desarrollo en nuestro mercado?

– La integración de Ballarini es una fuente de nuevas oportunidades, tanto en el canal consumo como en el profesional. Sin embargo, también tenemos todavía mucho recorrido con el portfolio existente de productos y marcas. Debe tenerse en cuenta que las adquisiciones de Staub y Demeyere se produjeron en 2008 y que su integración coincidió con el inicio de la crisis. Lo mismo ocurre con lanzamientos propios, como nuestra marca Miyabi de cuchillos japoneses. Así que nuestras posibilidades en cuanto a oferta son muy importantes, ahora que el mercado se muestra más receptivo y el consumo privado se recupera.

– Ustedes disponen de una tienda propia en Barcelona. ¿Un anticipo? ¿O una estrategia para conocer mejor el mercado?

– La tienda de Barcelona celebrará este año su décimo aniversario. En 2014, la trasladamos a la Diagonal y es uno de los establecimientos más emblemáticos de la marca en el mundo y un orgullo para nosotros. En la tienda tenemos la posibilidad única de mostrar toda nuestra oferta de productos en el entorno del llamado ‘modern living kitchen’, pero además hemos desarrollado un concepto de venta más interactivo, de excelencia y proximidad con el consumidor, que nos ha demostrado su efectividad incluso en las épocas más difíciles de la crisis, lo cual nos reafirma en nuestra voluntad de crecer también en esta línea.

– ¿Qué imagen cree que tiene la marca en nuestro país en estos momentos y qué querría subrayar en cuanto a su potenciación?

– Los que conocen la marca la asocian tradicionalmente con los cuchillos alemanes de Solingen, donde tenemos nuestra sede central y nuestra fábrica. Sin renunciar a sus orígenes, la marca se proyecta hoy en día como especialista en cocina internacional bajo el lema ‘First-class cuisine with first-class cookware’ y ofrece, además de nuestros famosos cuchillos, una amplia variedad de productos de menaje, entre los que la cocción ya ocupa el lugar principal.

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