Alcoa ya tiene interesados en la compra de sus fábricas

alcoa aluminio
Una de las tres plantas de Alcoa en venta.

Alcoa tiene ya un comprador interesado en adquirir las fábricas de aluminio primario de A Coruña, San Cibrao y Avilés, según informaron fuentes conocedoras de la operación que recoge La Voz de Galicia, aunque no ha trascendido ni su nombre ni si pertenece al negocio. La propuesta se produce dos días después de que trascendieran los planes de la multinacional estadounidense de desprenderse de esos activos, bien vendiéndolos, bien dando entrada a un socio industrial, para lo cual ha contratado al banco de negocios Goldman Sachs. Cobra fuerza la primera opción con esa primera oferta. Los inversores visitarán las tres instalaciones mañana jueves, acompañados de asesores y auditores.

Mientras, las direcciones de los tres centros de Alcoa se reunieron ayer con sus respectivos comités de empresa, pero solo para confirmarles que el grupo busca compradores para poner pies en polvorosa de España, 19 años después de llegar tras comprar por unos módicos 200 millones la compañía pública Inespal y de embolsarse millones en subvenciones. Alcoa solo conservaría la fábrica de alúmina de San Cibrao, de la que posee el 60 % (el otro 40 % es de un grupo australiano).

En las últimas semanas, las tres fábricas que están en el mercado han recibido visitas tanto de inversores como de posibles compradores. Y hay más citas preparadas para los próximos días y semanas, pero los sindicatos no recibirán información de quiénes son por un «contrato de confidencialidad» entre Alcoa y ellos. Y poco más sacaron en limpio los sindicatos, pues las respectivas direcciones evitaron concretar cuántas empresas están interesadas en las fábricas, según Juan Carlos López Corbacho, presidente del comité de empresa de la planta de A Coruña. Alcoa comunicó sus intenciones de vender las plantas gallegas y asturiana la semana pasada tanto a la Xunta como al Principado.

La búsqueda de alternativas para desprenderse de las tres fábricas se produce año y medio después de que Alcoa intentase cerrar las de A Coruña y Avilés por no conseguir incentivos suficientes para costear su factura eléctrica. La multinacional estaba acostumbrada a recibir un trato preferencial por parte del Gobierno. Compró Inespal a cambio de un precio fijo de la energía y con el compromiso de que si aumentaba, la diferencia la abonaría el Estado, a través de la SEPI. Por ejemplo, solo entre los años 2001 y 2004 recibió 17,5 millones como «compensación por la desviación de la tarifa eléctrica», según las cuentas de la sociedad estatal publicadas en el BOE.

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